En el Espíritu fue guiado por el desierto donde fue tentado.

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CLIQUER SUR LA LANGUE DESIREE

“Jesús logra derrotar las tentaciones del desierto para conducirnos al Reino y a la Tierra Prometida”.

Lecturas: Primer Domingo de Cuaresma

“En el Espíritu fue guiado por el desierto donde fue tentado”

Desde el Miércoles de Ceniza, hemos comenzado el tiempo de preparación espiritual para las celebraciones de Pascua.

El Evangelio del Miércoles de Ceniza nos recordó los tres ejercicios espirituales, resumiendo todos los demás, practicados por el creyente para ajustar su existencia a los preceptos evangélicos. Estos medios son limosna, oración y ayuno.

El relato de la tentación de Jesús es contado por los tres evangelios sinópticos: Marcos, Mateo y Lucas, pero no por Juan. En los tres relatos, la tentación en el desierto está ligada al bautismo de Cristo, y es el Espíritu Santo, recibido en el bautismo, el que empuja a Jesús al desierto. El otro eslabón que une fuertemente a nuestros tres evangelistas es el hecho de que el diablo retoma dos veces el título recibido en el bautismo por Jesús, cuestionándolo: “¿Si eres hijo de Dios?” ”.

Jesús es el Hijo de Dios, está lleno del Espíritu Santo, ¿qué hará con esta filiación? Nuestros tres evangelistas entonces divergirán en cuanto a su lectura de la narrativa de la tentación y cada uno insistirá en un punto diferente.

San Marcos en su evangelio insiste en la re-creación. Al referirnos al final de su evangelio a Isaías capítulo 11, Marcos alude claramente al mensaje de este gran profeta: el Mesías recreará el mundo y restaurará a la humanidad a su primera armonía.

San Mateo, por su parte, hace que Jesús y el Diablo dialogen con citas de los Salmos y Deuteronomio. Así nos hace vislumbrar a Jesús como el nuevo Moisés, el nuevo libertador y salvador de Israel.

Jesús es el que logra superar las tentaciones del desierto para llevarnos al Reino y a la tierra prometida.

Y para San Lucas que acabamos de escuchar la tentación de Jesús es una anticipación de la Pasión. Luc ya nos está proyectando en pasión. Tomando nota de que el diablo se va para regresar “a la hora señalada”, nos obliga a proyectar sobre la última tentación de Cristo, cuando el diablo regresa al fin del Evangelio y toma a Judas. En Gesthemani, Jesús debe superar la tentación final: escapar de la muerte y en la cruz, no utilice el todopoderoso de Dios: “Si usted es el rey de los judíos, sálvese. Di los soldados: si sois el Mesías, sálvate a ti mismo y también hemos dicho uno de los hombres malvados”. Lc 23,37,39.

Este relato de la tentación nos revela el significado de la divinidad de Cristo.

San Lucas es el único que pone la genealogía de Jesús entre el bautismo y la narración de la tentación. Él nos dice que Jesús es el Hijo de Dios, pero que él es también el hijo de David, el hijo de la humanidad. Jesús es rey, mesías, verdadero Dios y verdadero hombre.

La tentación de Jesús revela que Jesús no va a usar la omnipotencia de Dios para imponer su voluntad sobre los elementos (primera tentación), el mundo (segunda tentación) o Dios (tercera tentación). No, Jesús se pondrá en el camino de un Mesías que toma prestada la omnipotencia de la Palabra (1ª tentación), la omnipotencia de la humildad (2ª tentación) y la omnipotencia del abandono en las manos de Dios (3ª tentación). Jesús revela así el camino que tomará y que lo conducirá a la cruz.

Sí, él es Dios, Hijo de Dios, pero no es el camino de la omnipotencia que tomará, es el camino del abandono, la humildad, la humanidad que seguirá.

Este camino tomado por Jesús es también el camino que nosotros también tenemos que tomar.

En el bautismo, nosotros también nos convertimos en hijos de Dios. Nosotros también estamos llenos del Espíritu Santo recibido el día de la confirmación. Nosotros también somos inmortales y entramos en la vida eterna. Pero el camino que debemos seguir es el mismo camino que Cristo: el de la humildad, el del abandono, el del poder todopoderoso para ponerse al servicio de la Palabra, al servicio del hombre. Es un camino que se niega a imponer la ley a Dios y a los hombres, pero pasa a través del amor y da la vida a los que amamos.

Aquí, el camino de Cristo, este es el camino de la Iglesia y de los bautizados. ¿Seguimos siguiéndolo? ¡Por supuesto que no! Pero en este tiempo de Cuaresma, san Lucas está allí para recordarnos que si queremos ser llamados hijos de Dios, el único camino que Cristo ha tomado delante de nosotros.

La limosna, la oración y el ayuno son armas espirituales que el creyente tiene que resistir las tentaciones del diablo. Pero, sobre todo, sabemos que no podemos confiar únicamente en nuestras buenas intenciones y en las buenas resoluciones aprobadas en los primeros días de la Cuaresma. Necesitamos estar, en las palabras del Evangelio, en el Espíritu.

Padre Christophe Hermanowicz

Homilía

Presentación de recorridos callejeros (maraudes)

Fotos de la entrada a Cuaresma in Osny (copyright Père Christophe, SJSC)

Órgano: En el gran órgano, Guy Didier

Obras de G.F. Haendel transcrito para Organ

- Entrada: “Gigue”

- Offertory: “Fuga en B menor”

- Comunión: “Sarabande”

- Salida: “Passacaille”

En wikipedia:

Georg Friedrich Haendel

Las otras homilías del Padre Christophe Hermanowicz

Lea también: EL FIP de la semana

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