Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso

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“Dios espera que le dejemos amar a través de nosotros como Él nos ama infinitamente.”

Lecturas: Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”

“Ama a tus enemigos, haz el bien a los que te odian...”

Este texto del Evangelio es uno de los más difíciles. Porque es difícil, o más bien muy exigente vivir el Cielo en la Tierra. Y, sin embargo, de eso se trata. Piensa en Maximilianos KOLBE, o en los monjes de Tibhirin y en tantos otros.

No, la Palabra de Jesús no es un discurso de moralidad, es la revelación del Amor perfecto del que Dios ama al hombre y de la esperanza ilimitada que Dios pone en el hombre.

Jesús nos invita a vivir el amor ilimitado porque Dios nos ama con amor ilimitado.

Al pedirnos que “amemos a nuestros enemigos, hagamos el bien a los que nos odian”, Jesús nos revela quiénes somos hijos, de qué vida divina y de qué Espíritu estamos animados, y por qué amor ilimitado somos creados.

Al preguntarnos: “Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto” o “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”. Jesús no nos impone perfección imposible de lograr. Él nos invita a atreverse a creer en nuestra inmensa capacidad de amar, nosotros que somos creados a imagen y semejanza de Dios.

“Ama a tus enemigos, haz el bien a los que te odian...”

Si fuera una moralidad, un mandamiento, una restricción, seríamos como esclavos bajo dominación divina.

Y estaríamos convencidos de la incapacidad desde el principio.

Pero este es el Regalo de Dios, la Fuente que Él depositó en nuestros corazones.

La Buena Nueva del Evangelio es que el corazón del hombre es capaz de amar como Dios y, por lo tanto, no hay mayor felicidad que la de amar y perdonar en el camino de Dios.

— Vosotros seréis — dijo Jesús — los hijos del Altísimo. “

Para vivir esta página del Evangelio, primero debemos caminar por el camino de la liberación interior. Jesús nos muestra cómo encontrar en nosotros la imagen de Dios, cómo encontrar nuestros orígenes. Jesús nos descubre un camino, una orientación. Nos envía una invitación urgente al amor, al amor siempre mejor.

Apenas unos días antes de la Cuaresma, el Señor nos llama a perdonar sin límite. Propone un programa de vida más que una ética conductual, que es más que una llamada a la renuncia. Él nos ofrece un programa de vida que es un camino de fe. Lo que nos hace cristianos es exagerar. Cuanto más supera lo razonable, más perfectos cristianos nos hace. No temamos las desmedidas en nuestra vida de los creyentes. Porque se abren a una transfiguración de nuestra vida cotidiana.

Recuerden que el Evangelio nos había reservado las sorprendentes bienaventuranzas de Jesús la semana pasada. Hoy, el comentario que hace de él parece ir más allá de los límites y el sentido común: “Ama a tus enemigos, haz el bien a los que te odian...”

Amar no es sólo abstenerse de dañar a su oponente, como David da ejemplo en la primera lectura, sino responder al mal con el bien, aunque no haya reciprocidad. Romper el círculo infernal de violencia, venganza, represalia. Es Dios quien inspira tales actitudes. Y es Dios quien da fuerza y habilidad para vivirlos.

Bueno, sin esperar el comienzo de la Cuaresma, empecemos ahora, con la ayuda de Dios. Echemos una mirada valiente a nuestros barrios y a trabajar, a los conflictos de herencia y alianza dentro de nuestras familias, a la vida de nuestra comunidad y de la Iglesia.

Lo que Dios espera de nosotros es que le permitamos amar a través de nosotros como Él nos ama sin cesar.

La Buena Nueva de este Domingo es que el Espíritu de Dios consagró en cada corazón humano la capacidad de amar como Dios nos ama. Nuestro amor por los demás debe corresponder cada vez más al amor de Dios por nosotros, es decir, el amor infinito y misericordioso.

Padre Christophe Hermanowicz

Homilía

Órgano: En el gran órgano, Guy Didier

Décima suite en MI (G.G. Nivers)

- Entrada: “Preludio”

- Offertory: “Fuga”

- Comunión: “Trompeta Basse”, “Cornet”

- Lanzamiento: “Coral en Trío” (Cristo yacía en los lazos de la muerte) (J.S. Bach)

En wikipedia:

Guillaume-Gabriel Nivers

Juan Sebastián Bach

Las otras homilías del Padre Christophe Hermanowicz

Lea también: EL FIP de la semana

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